Las Siete Puertas de María Hebrea


(Registrado en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Santiago de Chile. Abril del 2010 # Registro 190084)

La Puerta de las Tempestades

“Esta primera puerta debe abrirla quien conozca de tempestades, las del tiempo y las del alma. Hija mía, si lees este libro es que eres de tierras de ventiscas, tormentas y vendavales. Tierras aisladas, donde en las noches de invierno sólo se oye la lluvia en el tejado y el aullido de los lobos en el bosque. No temas, que yo te enseñaré a domar el clima y a domar el corazón de los hombres.”

Maria Hebrea

jueves, 30 de enero de 2014

Epílogo. Viktor: Lilith



Davide estuvo tres días tendido en el piso de la cocina de su casa en Trieste. No hubo manera de mover su cuerpo. Estaba tieso como el de un cadáver. No probó bocado ni bebió. Se quedó tendido, mirando la pared como en un acto de expiación o como parte de ese proceso de luto judío llamado Shiva.
Senyor Jajám y yo  temíamos que cometiese alguna locura. Espiábamos por la ventana viéndole acurrucado en posición fetal sobre ese piso helado. El fuego del fogón se apagó y ya no nos atrevimos a entrar a prenderlo de nuevo. Finamente, nuestra sobrina, Ada-Ester-Sulamita vino. Ella se hincó en el suelo y sostuvo a Davide en su regazo y le dio el calor de Shedim y su cariño de hermana.
― ¿Saldrá de esto?― pregunte a Senyor Jajám mientras tiritábamos en nuestros abrigos en la terraza donde un viento ´lo sacudía todo amenazando con convertirse en el Bora.
― Es como el Bora― dijo El Dr. Alcalay y vi lágrimas en sus ojos ―lleva mucha ira por dentro y eso le dará fuerzas para vivir.
Al tercer día, Ettie se marchó. Davide ya no la necesitaba. Subió a la planta alta, se dio un baño caliente, se rasuró y se vistió. Tras eso, se fue sin decir una palabra. Yo regresé a Berlín a mis Nazis, mis listas de objetos robados y mi piso cerca del Tiergarten.
Una semana mas tarde al volver a casa me encontré con la sorpresa de mi hermano sentado en mi sofá del living. No se que me impresionó mas si su presencia en un Berlín que los judíos pugnaban por abandonar, o el hecho de que hubiese entrado sin llave. Davide, a diferencia mía, no cruzaba paredes. No alcancé a preguntar porque vi que mi hermano no estaba solo. Instalado en mi sillón favorito había una criatura muy extraña. Un hombre, por llamarle así, extremadamente delgado y embutido en un traje que le quedaba grande del cual emergía una cabeza calva, gris y pétrea como hecha de piedra pómez.
El demonio Vassago (deviantart.net)

―Es Vassago-. me lo presentó mi hermano con el dedo. ―Encuentra cosas perdidas. Sirve a nuestra madrastra, pero ahora me sirve a mi.― Acaricio el anillo en su dedo y comprendí que ya había iniciado su convocatoria de demonios.
―Quiero ver a Goering― me dijo sin preámbulos. ― ¿Crees que me recibirá?
―  ¡Qué pregunta! Se muere de ganas de conocerte. ¿A Himmler también querrás verle?
― A ése no. Al Gordo si, voy a trabajar para él. Tengo buenas propuestas, y ya sabe mi precio.
Davide hablaba rápido sin darme oportunidad de interrumpirle. Estaba oscureciendo. Prendí la lámpara, pero Davide no hizo ademan de quitarse las gafas de sol.
― ¿Piensas quedarte en Berlín? ― pregunté por decir algo. La presencia de mi hermano y su demoníaco lacayo me ponían nervioso.
Davide sacudió la cabeza.
― Me marcho al África. Primero Libia. Hace rato que Balbo me quiere allá. Luego...La Reina Elena ha hablado de abrir un instituto para enfermedades tropicales en Mogadiscio.
― ¿Te has vuelto loco? ― exclamé ―hace un calor infernal en el África Oriental. No lo soportarás.
―Para eso tengo a Vassador― señaló al susodicho quien como respuesta se pasó por los labios una lengua obscenamente hinchada como la de un ahorcado. Parecía un gusano emergiendo de su boca.
― Es necesario que los Nazis crean que Las Puertas de María Hebrea están en África. No los quiero siguiéndole la pista… ―  mi hermano no llegó a pronunciar el nombre de Violante. Hasta eso le dolía.
Nervioso señalé las lámparas donde sabia que los esbirros de Goering habían ocultado micrófonos. Davide sonrió desdeñoso.
― Ya Vassador se encargó de ellos. También sabe perder cosas.
― Vassador parece my útil
― No te imaginas cuanto ― Davide se quitó los lentes y casi retrocedo de la impresión. Sus pupilas estaban dilatadas y sus ojos brillaban tal como los de un lobo en la oscuridad.
Triestinos defendiéndose del Bora (ayerinitaly.wordpress.com)


Nunca supe los detalles de la entrevista de Goering y mi hermano. Ninguno de los dos me quiso presente. Poco después, Der Dicke me comunicó que Davide y él habían llegado a un “arreglo”. Mi hermano se marchó al África. Senyor Jajam y yo le dejamos marchar porque no podíamos ayudarlos y nos daba miedo tenerlo cerca. Suena egoísta, pero David ese había vuelto muy grande y su presencia nos quitaba aire y nos resultaba incómoda. Era como el Bora, imparable en su ira y su dolor.
Volví a Dubrovnik a pesar de que todavía no llegaba la primavera. Senyor Jajam había cerrado la casa de Trieste y se trasladó definitivamente a Dalmacia. Se había acostumbrado a la presencia de su nieta y Davide siempre fue el hijo que no tuvo, La ausencia de ambos le resultaba intolerable.
Yo decidí acompañarlo y no fui el único. Su Majestad comenzó a visitarlo diariamente. Sentía un poco de remordimientos por la parte que jugara en la soledad de su amigo. Otra que bajo a Yugoeslavia fue Dass. Venia también cargada de noticias de Viena para mi, cartas de mis mujeres, y hasta un strudel de cereza de Benita que consumimos a la hora del Jause.
Fue un Jause helado a pesar del calor de la chimenea. El Bora amenazaba como siempre con volar el techo y ese viento nos recordaba nuestra soledad y la de los ausentes.
― Nunca entenderé por qué el Dio solicitó un sacrificio tan extremo de Davide tras conocer tanta felicidad. ― dijo Senyor Jajam agregando una rueda de limón a su té.
― Me sorprende tu pregunta Danilo―  mi padre se sirvió otra tajada de strudel. A ese  paso se lo iba a comer todo él solito ― ¿Acaso no hizo lo mismo con Abraham? Pedirle el sacrificio del único hijo que al pobre viejo tanto le costó engendrar.
― Pero un ángel detuvo su mano antes que matara a Isaac. En cambio, Davide sigue castigado― insistió el Dr. Alcalay
― A ése no lo ha castigado nadie. Al revés de Abraham, mi hijo no pasó la prueba. Quien se sacrificó y acató la voluntad del Todopoderoso fue Violante. Davide sólo tuvo que aceptar la decisión de su mujer. ¿Y qué ha hecho desde entonces? Ponerse a convocar demonios y correr a buscar a los Nazis. Así no se va a congraciar con mi Patrón.
― Debo decir que no entiendo su necesidad de aliarse con nuestros enemigos ― reconoció Senyor Jajam.
― Al menos cobra exigiendo la libertad de prisioneros ― dijo Dass.
― Y su excusa es que quiere alejar a los Nazis de la pista de las Puertas de María Hebrea y de Violante ― agregué.
― Pero les tendrá que dar algo a cambio ― continuó mi padre.
― Pues si, algunos artilugios esotéricos que Himmler busca poseer.
― Mientras no les de la llave al Reino Shedim…Ese día lo estampo como una vulgar cucaracha.― Su Majestad dio un golpe tan fuerte en la mesa que hizo tambalear nuestras tazas y corazones.
Ashmedai era rencoroso como sus hijos. Todavía no le perdonaba a Davide el haberle obligado a desprenderse del anillo del Rey Salomón.
― Recibí una carta de  Violante de Paris ― Senyor Jajám buscó cambiar el tema para apaciguar los ánimos ― Sorprendente lo bien que se lleva con Delarah. Pensar que solo unos meses atrás eran rivales a muerte.
― Delarah dejó que la ganase su lado místico. El ser testigo de los milagros de amor entre Violante y mi hermano la hizo resignarse, y ser más humilde.
― Hay algo mas ― observo Dass con sagacidad femenina ― ahora Violante y Delarah están en igualdad de condiciones. Ambas han perdido al hombre que aman. Eso las hace consolarse mutuamente.
― Lo que haya sido ―La interrumpió mi padre ― Las hembras humanas me fascinan por su imprevisibilidad. Hablando de hembras imprevisibles, ¿Viktor no será tiempo de tu reunión anual con tu madrastra?
(belgradenet.com)

Somos, a pesar de que damos otra impresión, una familia unida por tradiciones y obligaciones. Antes de su partida al África, Davide y yo nos veíamos una vez al mes, a Ettie la vemos mes por medio. Cuatro cenas al año es lo que exige Ashmedai de sus hijos, tres visitas obligatorias cumplimos anualmente a nuestro abuelo Azael atrapado en ese ascensor que baja sube eternamente sin jamás dejarle salir... Nuestra obligación familiar también incluye un encuentro anual con El Diablo.  Mi padre tenía razón al recordarme que era mejor salir de ese compromiso cuanto antes.
Invité a mi madrastra a un restaurant húngaro en Belgrado. Un tugurio muy a su gusto, oscuro, lleno de humo donde una orquesta gitana tocaba czardas a toda velocidad.
Orquesta gitana (youtube.com)

Mi madrastra llego rengueando y luciendo como una cocotte retirada, envuelta en pieles ajadas, mucho colorete del color de su pelo y unos diamantes grandes como huevos de perdices. Estaba encantada de verme
 ―Me da pena que estés exiliado y no podamos ir a Dass― dijo con falsa conmiseración ―pero este sitio se ve la mar de animado.
Se bebió dos botellas de champaña ella solita lo que la puso muy alegre. Hubiese cantado si tuviera ese don, pero tanto ella como los Shedim son incapaces de entonar una nota ni siquiera desafinada.
― ¡Vamos, vamos!― agitaba los brazos incitando a los gitanos a tocar mas rápido ― ¿Conocéis Komm Zigany de Grafin Mariza? ¡Tocadla!

La bestia era cruel, esa era la Czarda favorita de Mutti y yo la extrañaba a ella y a mi hija separadas de mí en Viena.
―Esto del exilio se va a volver moda en Europa― dijo Lilith  hundiendo su tenedor en el gulasch ―Pero hay que decir que habéis comenzado temprano. Tú aquí. Tu hermano en África― lanzo un suspiro ― ¡Pobrecillo! Voy a asegurarme de que el clima le sea favorable.
Siempre me ha sorprendido que El Diablo sienta cierta predilección por el Hermano Lobo aunque como todo en ella, es un sentimiento solapado e imprevisible
Yo apenas estaba a la mitad del gulasch pero Lilith estaba ya rebañando el pan en la salsa del plato y dejándole casi limpio. Comenzó a gesticular al camarero para que le trajera el menú. Costaba satisfacer ese apetito diabólico.
― ¿Por que te conmiseras de Davide? Tú has sido la mayor causa de sus desgracias.
― ¿yo?― puso cara de inocencia que en Lilith siempre es falsa ―.Solo sigo ordenes de ya-sabes-quien.
Recordé la acusación de Violante hecha a Su Majestad.
―Pero gozas haciéndolo.
― ¿Puedo evitarlo?― me lanzó una sonrisa que no carecía de atractivo ―Diamante era una pretenciosa insufrible. Se creía mejor que yo.
El Diablo, como las diosas paganas, es vanidosa, insegura y muy envidiosa, siempre dispuesta a castigar a humanas que le hagan sombra.
― ¿Fue por eso que incitaste a mi padre a seducirla?
―Si. Ashmedai se cree muy listo, pero ni él es inmune al poder de Lilith. Es por eso que veo a Davide un poco como mi obra. Como un hijo si quieres.
―Ashmedai dice que lo que quieres de Davide es montarle y domarle como a un potro salvaje
―Eso también― respondió la descarada y por debajo de la mesa me acarició el muslo―Pero ya sabes, mis hijastros me están vedados. Sois treyfe para mi―
Se rio de su propio chiste y luego lanzo grito alborozado como los que lanzaría Mausi
―Ya sé lo que ordenaré. Cerdo, mucho cerdo.
Fue después que ordenó sus chuletas de cerdo en salsa de paprika y eneldo que me atreví a preguntarle.
― ¿Crees que  Davide y Violante volver a estar juntos?
― ¿Quien sabe? Pero te diré que ese par esta destinado a encontrarse y desencontrarse toda la vida. Son una calamidad con zapatos― Miró con desagrado su copa vacía ―¿Podrías ordenarme una botella de slivovtz? Esta champaña está muy empalagosa.

FIN


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