Davide
estuvo tres días tendido en el piso de la cocina de su casa en Trieste. No hubo
manera de mover su cuerpo. Estaba tieso como el de un cadáver. No probó
bocado ni bebió. Se quedó tendido, mirando la pared como en un acto de
expiación o como parte de ese proceso de luto judío llamado Shiva.
Senyor Jajám
y yo temíamos que cometiese alguna
locura. Espiábamos por la ventana viéndole acurrucado en posición fetal sobre
ese piso helado. El fuego del fogón se apagó y ya no nos atrevimos a entrar a prenderlo
de nuevo. Finamente, nuestra sobrina, Ada-Ester-Sulamita vino. Ella se hincó en
el suelo y sostuvo a Davide en su regazo y le dio el calor de Shedim y su
cariño de hermana.
― ¿Saldrá
de esto?― pregunte a Senyor Jajám mientras tiritábamos en nuestros abrigos en
la terraza donde un viento ´lo sacudía todo amenazando con convertirse en el
Bora.
― Es como
el Bora― dijo El Dr. Alcalay y vi lágrimas en sus ojos ―lleva mucha ira por
dentro y eso le dará fuerzas para vivir.
Al
tercer día, Ettie se marchó. Davide ya no la necesitaba. Subió a la planta alta, se dio un baño caliente, se rasuró y se vistió. Tras eso, se fue sin decir una
palabra. Yo regresé a Berlín a mis Nazis, mis listas de objetos robados y mi
piso cerca del Tiergarten.
Una
semana mas tarde al volver a casa me encontré con la sorpresa de mi hermano
sentado en mi sofá del living. No se que me impresionó mas si su presencia en
un Berlín que los judíos pugnaban por abandonar, o el hecho de que hubiese
entrado sin llave. Davide, a diferencia mía, no cruzaba paredes. No alcancé a
preguntar porque vi que mi hermano no estaba solo. Instalado en mi sillón favorito
había una criatura muy extraña. Un hombre, por llamarle así, extremadamente
delgado y embutido en un traje que le quedaba grande del cual emergía una
cabeza calva, gris y pétrea como hecha de piedra pómez.
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| El demonio Vassago (deviantart.net) |
―Es
Vassago-. me lo presentó mi hermano con el dedo. ―Encuentra cosas perdidas.
Sirve a nuestra madrastra, pero ahora me sirve a mi.― Acaricio el anillo en su
dedo y comprendí que ya había iniciado su convocatoria de demonios.
―Quiero
ver a Goering― me dijo sin preámbulos. ― ¿Crees que me recibirá?
― ¡Qué pregunta! Se muere de ganas de conocerte. ¿A
Himmler también querrás verle?
― A ése
no. Al Gordo si, voy a trabajar para él. Tengo buenas propuestas, y ya sabe mi
precio.
Davide
hablaba rápido sin darme oportunidad de interrumpirle. Estaba oscureciendo. Prendí
la lámpara, pero Davide no hizo ademan de quitarse las gafas de sol.
― ¿Piensas
quedarte en Berlín? ― pregunté por decir algo. La presencia de mi hermano y su demoníaco
lacayo me ponían nervioso.
Davide
sacudió la cabeza.
― Me
marcho al África. Primero Libia. Hace rato que Balbo me quiere allá. Luego...La
Reina Elena ha hablado de abrir un instituto para enfermedades tropicales en
Mogadiscio.
― ¿Te
has vuelto loco? ― exclamé ―hace un calor infernal en el África Oriental. No lo
soportarás.
―Para
eso tengo a Vassador― señaló al susodicho quien como respuesta se pasó por los
labios una lengua obscenamente hinchada como la de un ahorcado. Parecía un gusano
emergiendo de su boca.
― Es necesario
que los Nazis crean que Las Puertas de María Hebrea están en África. No los
quiero siguiéndole la pista… ― mi
hermano no llegó a pronunciar el nombre de Violante. Hasta eso le dolía.
Nervioso
señalé las lámparas donde sabia que los esbirros de Goering habían ocultado
micrófonos. Davide sonrió desdeñoso.
― Ya
Vassador se encargó de ellos. También sabe perder cosas.
―
Vassador parece my útil
― No te
imaginas cuanto ― Davide se quitó los lentes y casi retrocedo de la impresión.
Sus pupilas estaban dilatadas y sus ojos brillaban tal como los de un lobo en
la oscuridad.
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| Triestinos defendiéndose del Bora (ayerinitaly.wordpress.com) |
Nunca supe
los detalles de la entrevista de Goering y mi hermano. Ninguno de los dos me
quiso presente. Poco después, Der Dicke me comunicó que Davide y él habían
llegado a un “arreglo”. Mi hermano se marchó al África. Senyor Jajam y yo le dejamos
marchar porque no podíamos ayudarlos y nos daba miedo tenerlo cerca. Suena
egoísta, pero David ese había vuelto muy grande y su presencia nos quitaba aire
y nos resultaba incómoda. Era como el Bora, imparable en su ira y su dolor.
Volví a
Dubrovnik a pesar de que todavía no llegaba la primavera. Senyor Jajam había
cerrado la casa de Trieste y se trasladó definitivamente a Dalmacia. Se había
acostumbrado a la presencia de su nieta y Davide siempre fue el hijo que no
tuvo, La ausencia de ambos le resultaba intolerable.
Yo decidí
acompañarlo y no fui el único. Su Majestad comenzó a visitarlo diariamente. Sentía
un poco de remordimientos por la parte que jugara en la soledad de su amigo.
Otra que bajo a Yugoeslavia fue Dass. Venia también cargada de noticias de Viena
para mi, cartas de mis mujeres, y hasta un strudel de cereza de Benita que consumimos
a la hora del Jause.
Fue un
Jause helado a pesar del calor de la chimenea. El Bora amenazaba como siempre
con volar el techo y ese viento nos recordaba nuestra soledad y la de los ausentes.
― Nunca
entenderé por qué el Dio solicitó un sacrificio tan extremo de Davide tras
conocer tanta felicidad. ― dijo Senyor Jajam agregando una rueda de limón a su
té.
― Me sorprende
tu pregunta Danilo― mi padre se sirvió
otra tajada de strudel. A ese paso se lo
iba a comer todo él solito ― ¿Acaso no hizo lo mismo con Abraham? Pedirle el
sacrificio del único hijo que al pobre viejo tanto le costó engendrar.
― Pero
un ángel detuvo su mano antes que matara a Isaac. En cambio, Davide sigue
castigado― insistió el Dr. Alcalay
― A ése
no lo ha castigado nadie. Al revés de Abraham, mi hijo no pasó la prueba. Quien
se sacrificó y acató la voluntad del Todopoderoso fue Violante. Davide sólo
tuvo que aceptar la decisión de su mujer. ¿Y qué ha hecho desde entonces? Ponerse
a convocar demonios y correr a buscar a los Nazis. Así no se va a congraciar
con mi Patrón.
― Debo
decir que no entiendo su necesidad de aliarse con nuestros enemigos ― reconoció
Senyor Jajam.
― Al
menos cobra exigiendo la libertad de prisioneros ― dijo Dass.
― Y su
excusa es que quiere alejar a los Nazis de la pista de las Puertas de María
Hebrea y de Violante ― agregué.
― Pero
les tendrá que dar algo a cambio ― continuó mi padre.
― Pues
si, algunos artilugios esotéricos que Himmler busca poseer.
― Mientras
no les de la llave al Reino Shedim…Ese día lo estampo como una vulgar
cucaracha.― Su Majestad dio un golpe tan fuerte en la mesa que hizo tambalear
nuestras tazas y corazones.
Ashmedai
era rencoroso como sus hijos. Todavía no le perdonaba a Davide el haberle
obligado a desprenderse del anillo del Rey Salomón.
― Recibí
una carta de Violante de Paris ― Senyor
Jajám buscó cambiar el tema para apaciguar los ánimos ― Sorprendente lo bien
que se lleva con Delarah. Pensar que solo unos meses atrás eran rivales a muerte.
― Delarah
dejó que la ganase su lado místico. El ser testigo de los milagros de amor
entre Violante y mi hermano la hizo resignarse, y ser más humilde.
― Hay
algo mas ― observo Dass con sagacidad femenina ― ahora Violante y Delarah están
en igualdad de condiciones. Ambas han perdido al hombre que aman. Eso las hace consolarse
mutuamente.
― Lo
que haya sido ―La interrumpió mi padre ― Las hembras humanas me fascinan por su
imprevisibilidad. Hablando de hembras imprevisibles, ¿Viktor no será tiempo de
tu reunión anual con tu madrastra?
Somos,
a pesar de que damos otra impresión, una familia unida por tradiciones y
obligaciones. Antes de su partida al África, Davide y yo nos veíamos una vez al
mes, a Ettie la vemos mes por medio. Cuatro cenas al año es lo que exige
Ashmedai de sus hijos, tres visitas obligatorias cumplimos anualmente a nuestro
abuelo Azael atrapado en ese ascensor que baja sube eternamente sin jamás dejarle
salir... Nuestra obligación familiar también incluye un encuentro anual con El Diablo.
Mi padre tenía razón al recordarme que
era mejor salir de ese compromiso cuanto antes.
Invité a mi madrastra a un restaurant húngaro en Belgrado. Un tugurio muy a su gusto, oscuro,
lleno de humo donde una orquesta gitana tocaba czardas a toda velocidad.
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| Orquesta gitana (youtube.com) |
Mi
madrastra llego rengueando y luciendo como una cocotte retirada, envuelta en pieles ajadas, mucho colorete del
color de su pelo y unos diamantes grandes como huevos de perdices. Estaba encantada
de verme
―Me da pena que estés exiliado y no podamos ir
a Dass― dijo con falsa conmiseración ―pero este sitio se ve la mar de animado.
Se bebió
dos botellas de champaña ella solita lo que la puso muy alegre. Hubiese cantado
si tuviera ese don, pero tanto ella como los Shedim son incapaces de entonar
una nota ni siquiera desafinada.
― ¡Vamos,
vamos!― agitaba los brazos incitando a los gitanos a tocar mas rápido ― ¿Conocéis Komm Zigany de Grafin Mariza? ¡Tocadla!
La
bestia era cruel, esa era la
Czarda favorita de Mutti y yo la extrañaba a ella y a mi hija
separadas de mí en Viena.
―Esto
del exilio se va a volver moda en Europa― dijo Lilith hundiendo su tenedor en el gulasch ―Pero hay que decir que habéis
comenzado temprano. Tú aquí. Tu hermano en África― lanzo un suspiro ― ¡Pobrecillo!
Voy a asegurarme de que el clima le sea favorable.
Siempre
me ha sorprendido que El Diablo sienta cierta predilección por el Hermano Lobo
aunque como todo en ella, es un sentimiento solapado e imprevisible
Yo apenas
estaba a la mitad del gulasch pero Lilith estaba ya rebañando el pan en la
salsa del plato y dejándole casi limpio. Comenzó a gesticular al camarero para
que le trajera el menú. Costaba satisfacer ese apetito diabólico.
― ¿Por
que te conmiseras de Davide? Tú has sido la mayor causa de sus desgracias.
― ¿yo?―
puso cara de inocencia que en Lilith siempre es falsa ―.Solo sigo ordenes de ya-sabes-quien.
Recordé
la acusación de Violante hecha a Su Majestad.
―Pero
gozas haciéndolo.
― ¿Puedo
evitarlo?― me lanzó una sonrisa que no carecía de atractivo ―Diamante era una pretenciosa
insufrible. Se creía mejor que yo.
El
Diablo, como las diosas paganas, es vanidosa, insegura y muy envidiosa, siempre
dispuesta a castigar a humanas que le hagan sombra.
― ¿Fue
por eso que incitaste a mi padre a seducirla?
―Si. Ashmedai
se cree muy listo, pero ni él es inmune al poder de Lilith. Es por eso que veo
a Davide un poco como mi obra. Como un hijo si quieres.
―Ashmedai
dice que lo que quieres de Davide es montarle y domarle como a un potro salvaje
―Eso también―
respondió la descarada y por debajo de la mesa me acarició el muslo―Pero ya
sabes, mis hijastros me están vedados. Sois treyfe
para mi―
Se rio
de su propio chiste y luego lanzo grito alborozado como los que lanzaría Mausi
―Ya sé
lo que ordenaré. Cerdo, mucho cerdo.
Fue después
que ordenó sus chuletas de cerdo en salsa de paprika y eneldo que me atreví a
preguntarle.
―
¿Crees que Davide y Violante volver a
estar juntos?
― ¿Quien
sabe? Pero te diré que ese par esta destinado a encontrarse y desencontrarse
toda la vida. Son una calamidad con zapatos― Miró con desagrado su copa vacía ―¿Podrías
ordenarme una botella de slivovtz? Esta champaña está muy empalagosa.
FIN





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